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8 septiembre 2017

Mabel nos cuenta la Historia de Dragonfly
Mabel nos cuenta la Historia de Dragonfly

“Ella peruana, él francés, se conocieron hace nueve años en París. Hoy viven en Perú y están cerca de abrir su tercer Hostel. Como todo nuevo proyecto, éste tuvo dificultades…”

 

          Mabel y Yann

Hace 16 años, distintas circunstancias llevaron a Mabel a dejar el Perú y viajar a París. En la capital francesa trabajó en el sector de hostelería y turismo con la idea de abrir un negocio propio.  Allí, conocerá a Yann, su marido. Con el paso del tiempo,  decidieron dejar París en búsqueda de nuevos rumbos. Pensaron en Italia, España o EEUU, pero la mejora económica del Perú, inclinó la balanza para que ambos apostaran por el país de ella.

El proyecto comenzó en el 2009, en una casa de tres pisos en Miraflores que la convirtieron en una casa de huéspedes llamada “Casa 667”, la cual, contaba solo con dos habitaciones para alojar a sus primeros clientes. Mabel y Yann vivían en el tercer piso, mientras que sus primeros huéspedes ocupaban el resto de la casa.

“Desde el inicio, el negocio nos gustó mucho porque conocíamos a mucha gente, como era una casa relativamente  pequeña, salíamos todos los días con los clientes, la pasábamos muy bien. Es así que, empezamos a tener muchas recomendaciones”

 

Con el tiempo, “Casa 667” les quedó pequeña y decidieron buscar un lugar más amplio para poder expandir el negocio. Después de seis meses de búsqueda encontraron Dragonfly Hostel. La ubicación en pleno corazón de Miraflores fue el principal motivo para arriesgarse e invertir en el primer Dragonfly  “Juntamos dinero entre todos. Yann tenía un poco, yo tenía un poco, mi mamá un poco. Todos participamos para pagar el primer alquiler”

Como todo inicio, éste fue difícil. Ambos  realizaban todas las  tareas en el Hostel como la limpieza de las habitaciones, recepción y contabilidad. Ella trabajaba por las mañanas y él por las noches. Después de medio año de un trabajo continuo de turnos de doce horas, contrataron a su primer trabajador que se encargaría de la limpieza.

 

 

 

 

The kitchen before

 “A partir del cuarto mes logramos un equilibrio en las finanzas, ya no perdíamos,  pero tampoco ganábamos. A partir de los seis meses comenzamos a invertir en las instalaciones para la comodidad de los clientes”.



Al tercer año, y con la experiencia del Dragonfly de Miraflores, abrieron en mayo del 2013 el segundo Dragonfly en Cusco.

Después de cuatro años, Mabel y Yann cuentan ya con dos Hostels y tienen la idea de abrir uno más en la ciudad de Arequipa. Sin duda, el esfuerzo, perseverancia y la filosofía que ofrecen a sus huéspedes son la mejor seña con la que cuentan.

 

“Lo más importante para nosotros es que los Huéspedes se sientan como en su casa, que se sientan bien y seguros (…) El buen ambiente es nuestra principal característica, más que huéspedes tenemos amigos”

Cusco

Hoy en día, sus metas continúan y esperan que Dragonfly Hostels se puedan expandir por todo el círculo sur y llegar después de Arequipa a Puno y a la Paz – Bolivia, no sólo a través del turismo ligado a los extranjeros, sino que, buscan expandir la cultura del Hostel  entre los peruanos.

“Nos gustaría mucho ayudar que el sistema de Hostels sea más conocidos por los peruanos. El turismo interno también es muy importante. Los Hostels serían una muy buena apuesta para conocer el Perú. Hay muchos lugares que son lindos pero no son conocidos.”

       

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